miércoles, 24 de abril de 2019

Aclarando conceptos de evaluación: pruebas, instrumentos, técnicas y procedimientos.

Después de tener una conversación con una compañera del instituto me ha venido la inspiración. Cuántas veces nos preguntamos si esto o aquello es un instrumento de evaluación o no: ¿un portafolio, un diario de aprendizaje... son instrumentos de evaluación?¿Y la autoevaluación o coevaluación?¿Las dianas de evaluación conforman un instrumento de evaluación diferente de otros, con categoría plena?

Hay un "cacao" auténtico en este tema, incluso en autores reconocidos dentro del campo de la educación. Y aquí esta sencilla entrada para intentar aclarar algunas cosas al respecto (desde mi punto de vista, claro). No es que las definiciones con sus ejemplos vayan a cambiar las prácticas docentes. Incluso algunos/as podéis pensar que -¡qué más da como se nombre o lo que sea, con saber cuándo y cómo quiero utilizarlo-. Y en parte se tiene razón, pero ¿qué pasa cuando nos piden que definamos alguna cuestión de éstas en una oposición, entrevista de trabajo, en una charla dirigida a o entre compañeros...? Así que, espero que estas definiciones os ayuden un poco en vuestro buen hacer docente.

Antes de empezar

¿Cómo se debería proceder con las definiciones de los conceptos que voy a proporcionar con sus ejemplos?
1. Leed y comprended la definición
2. Leed los ejemplos y comprobar que se ajustan a la categoría en la que están incluidos y no en otra (definida o no).
3. Para validar la definición, buscad más ejemplos o contraejemplos. En este último caso habrá que redefinir el concepto.

Por tanto, si tenéis:

  • contraejemplos que hagan repensar la definición o,
  • ejemplos que completen a lo que hay expuesto o,
  • matizaciones a las definiciones 


Por favor, aportadlos en los comentarios a la entrada. Prometo actualizarla en cuanto haya suficientes. Y si no hay, quedará como está.

Métodos de evaluación - cómo evaluamos

Conjunto de pasos (procedimiento objetivos o subjetivo) con sus estrategias y técnicas, que usa el docente (evaluador) para someter al estudiante (evaluado) a una prueba y así valorar el grado de consecución del aprendizaje con uno o varios instrumentos de evaluación.

De forma genérica se pueden distinguir:
  • Métodos de observación
  • Métodos de encuesta
  • Métodos de entrevista
  • Administración de pruebas
  • Autoinformes

Pruebas de evaluación (evidencias) - qué evaluamos

Retos o situaciones en las que se demanda a un estudiante (evaluado) que realice una acción (o conjunto de ellas) con el objeto de evaluar sus conocimientos, destrezas y/o actitudes.

  • Respuestas a preguntas cerradas / abiertas o construidas (por escrito, oralmente, digitalmente): elección múltiple, verdadero/falso, asociación, ordenación; rellenar huecos (frases o palabras), frases o párrafos, etiquetar un diagrama, tablas, ilustraciones, mapas conceptuales, diagramas de flujo.
  • Desempeños: presentación oral, baile, demostración en ciencias, habilidades atléticas, actuación teatral, debate, recital...
  • Productos: ensayo, trabajo de investigación o laboratorio, entrada o artículo de un blog, poema o canción, portfolio, exhibición artística, modelo, maqueta, proyecto de ciencias, vídeo, audio, hoja de cálculo, base de datos...
  • Procesos: toma de decisiones, proceso de descripción, análisis, creación, planificación, etc., un diario de aprendizaje, entrevista, conferencia, diálogos, participación en grupo…

Instrumentos de evaluación - con qué evaluamos

Herramientas que permiten establecer una valoración sobre el grado de consecución de los aprendizajes (cualitativa – cuantitativa).

  • Cuestionarios (cognitivos)
  • Escalas actitudinales
  • Listas de cotejo o comprobación
  • Escalas de valoración y sus variantes creativas (p. ej.: diana de evaluación)
  • Rúbricas (analíticas y holísticas)


domingo, 31 de marzo de 2019

Cuestionarios cognitivos (II): Diseño y estructura

Por fin, la cosa va estando más relajada de trabajo y puedo continuar con el propósito de incluir más entradas sobre cuestionarios cognitivos. Me iré poniendo al día...
Gracias por seguir visitando el blog, a pesar de la inactividad.

En esta entrada voy a dejar una infografía sobre el diseño y estructura de los cuestionarios cognitivos. En resumen, van a estar conformados por unidades de evaluación. Cada unidad de evaluación está referida a un contexto, representado por un estímulo. En torno a ese estímulo, se realizan una serie de preguntas (ítems) de diferente formato que se relacionan también con un dominio de aprendizaje.


Algunas consideraciones para su uso en el aula


Ya se adelantó en la anterior entrada (Cuestionarios cognitivos (I): Fundamentación y características) que no todos los cuestionarios cognitivos han de incluir estímulos. Son aquellos que tienen un enfoque más tradicional o, si se quiere, menos dirigido a la evaluación de competencias. Un ejemplo a nivel internacional es TIMSS. La mayor parte de cuestionarios utilizados en clase carecen de estímulos y se centran en evaluar conocimientos, casi siempre de hechos o conceptos, a un nivel cognitivo de recordar o comprender, aplicar a lo sumo...incluso cuando se trata de ejercicios o problemas en matemáticas o física, por ejemplo: recordar un algoritmo o fórmula, comprender el problema (datos) y aplicar el proceso de resolución. Así que si queremos evaluar estos aspectos es una buena estrategia seguir con este tipo de pruebas.

Otra de las consideraciones a tener en cuenta es que diseñar un cuestionario cognitivo con estímulos supone aumentar la complejidad de la prueba, y si no se trabaja en clase de esta forma, también supone sesgar la evaluación y hacerla menos válida. En definitiva rompemos con la alineación entre enfoque de enseñanza-aprendizaje y evaluación.

En cuanto al tipo de preguntas (ítems), es habitual encontrarse en las pruebas de clase pocas de formato cerrado. No es malo utilizar formatos de este estilo siempre y cuando el tipo de conocimiento a evaluar se centre en hechos y conceptos. Además son mucho más rápidas de "corregir" y producen menos errores de tipo interpretativo. Con las preguntas abiertas, lo ideal sería tener guías de valoración, para aumentar la fiabilidad (véase:
Guías de valoración: mejorando la calificación de las respuestas abiertas).

Por último, se ha hablado de unidades de evaluación. Estas tienen sentido en cuestionarios largos (con gran número de ítems). Una unidad de evaluación va a incluir un estímulo con sus preguntas, habitualmente entre 5-15 preguntas. En este tipo de cuestionarios se pueden encontrar entre 3-5 unidades de evaluación. En los cuestionarios utilizados en clase también es muy difícil aplicar este formato, y las preguntas girarán en torno a un único estímulo, a lo sumo dos, que den origen entre 5-15 preguntas, dependiendo del formato de éstas.

Se irá avanzando en aspectos a tener en cuenta tanto para estímulos como para preguntas próximamente.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Cuestionarios cognitivos (I): Fundamentación y características

Ya anuncié que durante el 2019 dedicaré las entradas a este instrumento de evaluación, a diversos aspectos como enfoques para su diseño o mejora, utilización más allá de la calificación, tipos de preguntas que se pueden realizar, alineación con el currículo...
En esta primera parte, más teórica, presentaré este instrumento y apuntaré a algunos de los aspectos más técnicos que pululan por ahí, sin pretender caer en algo que resulte demasiado pesado.
Y por supuesto: ¡Feliz Año 2019! No intentéis evaluar nada en el transcurso de la noche y siguientes días.

¿Qué es un cuestionario cognitivo?

Es un instrumento de evaluación que plantea preguntas (de respuesta cerrada o abierta) y que se refiere a aspectos del dominio cognitivo (conocimientos) de una determinada área, asignatura, materia o competencia. Los centrados en los aspectos de conocimiento de una determinada competencia suelen tener un contexto al cual se refieren estas preguntas, llamado frecuentemente estímulo.

Fuente: Agencia Andaluza de Evaluación Educativa - Competencia Lingüística

Visto así, los "exámenes" que se realizan en clase tienen este aspecto, de hecho no son muy diferentes al modelo de ejemplo. Y como se ha dicho, a pesar de su extensivo uso (abuso) en la evaluación del aprendizaje, son muy útiles para evaluar conocimientos.
Suelen tener el formato de prueba de lápiz y papel, pero cada vez más se está extendiendo el uso a formato digital por las grandes prestaciones que da al proceso de evaluación: control del tiempo, del proceso (intentos, errores...), evaluación de grupo (p.ej.: resolución de problemas conjunto) y también por su flexibilidad a la hora de distribuir el orden de las preguntas y el número a resolver de ellas en función de las respuestas previas (p. ej.: Tests Adaptativos Informatizados (TAI)).

Para diseñar cuestionarios cognitivos digitales

Aquí tienes una serie de enlaces con propuestas desde lo más simple a lo más complejo, algunas con posibilidad de generar diferentes tipos de ítems (incluso interactivos) o simples preguntas de opción múltiple. Sin duda hay muchas más plataformas...
Los cuestionarios cognitivos diseñados para las evaluaciones externas, de tipo estandarizado, reúnen una serie de características que aumentan considerablemente su validez y fiabilidad. Aspectos que pueden adoptarse en el diseño de los que hagamos en clase, o que se podrían considerar a la hora de revisar los "controles" que escogemos de las editoriales.
De todos estos aspectos: tipos de preguntas (cerradas o abiertas) y cuando utilizarlas, del sistema de puntuación, del establecimiento de puntos de corte (aprobado/suspenso; o distintos niveles), del feedback que proporcionan cuantitativo y cualitativo, de aspectos a revisar para su mejora desde el análisis de resultados, de si incluir estímulos o no... Se hablará en sucesivas entradas.

Un poco de teoría: Tests de Referencia Criterial (TRC)

Este tipo de cuestionarios cognitivos nacen como contraposición a los tests referidos a la norma (TRN), donde la puntuación de una persona se interpreta de acuerdo a su posición en una curva (la normal) de distribución de puntuaciones perteneciente a una población de referencia. Un ejemplo son los clásicos test estandarizados utilizados en la evaluación psicopedagógica (p.ej.: WISC).

De modo distinto, en los TRC la puntuación de una persona se interpreta respecto al dominio de aprendizaje que se evalúa, independientemente de la distribución de puntuaciones. Un ejemplo muy claro son los tests teóricos para obtener el permiso de conducir.
En su construcción por lo tanto, las preguntas o ítems se basan en una competencia específica que se describe en componentes y descriptores (objetivos, indicadores...) y que constituyen el universo de medida: el dominio, que ha de estructurarse y especificarse como una de las primeras tareas de diseño. Ejemplos de cómo se especifica una determinada competencia los podéis encontrar en los marcos de la Evaluación General de Diagnóstico (o más recientemente Evaluación Individualizada) de España:
 U otros organismos internacionales como la IEA, con un enfoque más curricular (TIMSS 2019 o PIRLS 2016) o la OCDE, en la evaluación de diversas competencias en el marco de PISA, por ejemplo: Marco de la Competencia Global 2018

En estas plataformas de dos editoriales puedes acceder también a casi todos los cuestionarios realizados desde 2006 hasta este año en diversas competencias:

Diferencia con los exámenes escritos

El cómo se construyen los diferencia (no en su apariencia) de los clásicos exámenes de clase, cuya construcción no está basada en objetivos sino en temas. Por ejemplo, del Tema 3: Los ecosistemas, se van extrayendo preguntas en función de la importancia que se otorgue a cada uno de los aspectos de este tema. Este enfoque impreciso en muchas ocasiones, no puede considerarse un enfoque referido al criterio, ni su interpretación puede darse muchas veces en términos de diferente calidad en el aprendizaje. Ni tampoco el criterio por el cual se decide si se aprueba o suspende el examen, que suele estar fijado en una puntuación de 5 sobre 10 (España) sin importar el nivel de competencia en el dominio para establecer este punto de corte. Además, un análisis más profundo de cualquiera de estas pruebas revelará que casi siempre se centran en un aspecto del dominio cognitivo: recordar o comprender hechos, conceptos o procedimientos, salvo algunas excepciones. Y la puntuación se interpreta como la cantidad de aspectos que se han recordado o resuelto.
Independientemente de si ese es nuestro propósito de la evaluación del aprendizaje: comprobar qué grado de recuerdo o comprensión sobre diferentes hechos, conceptos o procedimientos tenga nuestro alumnado, o se si quiere ir más allá, en un TRC se ha de pasar por un análisis del dominio de aprendizaje. El dominio de aprendizaje en el currículo vigente (para cada asignatura) está plasmado en los referentes de la evaluación: criterios de evaluación (en el currículo español), estándares, metas de logro... (en otros contextos) y en los contenidos. Y no todos ellos serán susceptibles de ser referentes para una evaluación que utilice como instrumento el cuestionario cognitivo. Una vez realizado el análisis y planificación, se pasaría a generar las preguntas o ítems, vinculándolas siempre a los criterios de evaluación o sus especificaciones.

Su planteamiento, muy extendido en las evaluaciones externas, se ha propuesto para pruebas de clase. Y su tradición se remonta a los años 60, con figuras dentro de la evaluación educativa como Robert Glaser, Ronald Hambleton, Thomas Haladyna, Ronald Berk, James Popham... por citar a algunos.

Para saber más:

- Chatterji, M. (2003). Designing and Using Tools for Educational Assessment. USA: Pearson Education Inc.
- Jornet, J. y Suárez, J. (1995). Evaluación referida al criterio, en García Hoz, V. (Cord). Tratado de Educación personalizada.Vol. Problemas y métodos de investigación en Educación Personalizada. Barcelona: Rialp.
- Jornet, J., Suárez, J., González Such, J. y Belloch, C. (1995). Estrategias de elaboración de pruebas criteriales en Educación Superior. UNED.
- Shrock, S. y Coscarelli, W. (2000). Criterior-Referenced Test Development. Silver Spring, MD: ISPI.
- Westgaard, O. (1999). Test that Work. San Franscisco, CA: Jossey-Bass/Pfeiffer.




domingo, 16 de diciembre de 2018

La invariabilidad de la variable: la calificación escolar


Lo prometido es deuda, aunque más tarde de lo previsto. Ahora que estamos en pleno proceso de evaluación (entendida como algo serio y formal: las Juntas de Evaluación)...ya sabemos que la evaluación es continua y formativa...Os presento aquí un humilde estudio sobre las calificaciones escolares a lo largo de un curso con alumnado de 3º de la ESO de un instituto cualquiera de nuestra geografía (en este caso de mi tierra).

Si Heráclito hubiese sido profesor de instituto, su doctrina del cambio, la ley que lo rige (logos), se hubiese ido al garete. El río, siendo el mismo, no cambia; quizá el bañista sí lo haga, pero tampoco lo sabemos. Todo queda, nada pasa; la vida no es un río.
Podéis descargaros el estudio aquí.

Os pongo aquí algunas conclusiones a las que he llegado, me encantaría que sacaseis las vuestras, y me encantaría que sirviera de reflexión. Os advierto que soy un científico de primera y he llegado a determinar exactamente qué es lo que les pasa a los alumnos y alumnas.

- Las chicas obtienen mejores calificaciones que los chicos en todas las asignaturas, a excepción de Ed. Física, aunque la diferencia no es estadísticamente significativa, como en Matemáticas y Física y Química.

- Los nacidos en el primer semestre del año obtienen mejores calificaciones que sus compañeros nacidos en el segundo semestre en todas las asignaturas, aunque estas diferencias no son estadísticamente significativas.

- Los repetidores obtienen peores calificaciones que sus compañeros no repetidores en todas las asignaturas, aunque estas diferencias no sean siempre estadísticamente significativas. Si se amplía este grupo con los que no están en el curso que les tocaría por edad (“no idóneos”) estas diferencias se incrementan respecto a los que sí están en el curso que les toca por edad, y además en todas las asignaturas las diferencias son estadísticamente significativas. Esto pone de relieve que repetir (sin entrar a analizar las causas) no supone una mejora si se compara con sus compañeros no repetidores.

- El rendimiento de los distintos grupos probablemente está influido por la composición de los repetidores o “no idóneos” (por eso el grupo B es mejor en rendimiento). Bien es cierto que grupos con las mismas o similares condiciones en alguna asignatura concreta (en este caso Matemáticas y Geografía e Historia) difieren en rendimiento, apuntando hacia otras variables referidas al profesorado.

- La variación a lo largo del curso en la media de calificaciones de las asignaturas no supera la horquilla de 0,5 puntos. No obstante se dan patrones diferenciados: el de ascenso progresivo, el patrón en V o el plano. El alumnado se comporta de manera diferente según las asignaturas, en unas cada vez aprenden más (progresivo), en otras se mantienen al nivel y en otras tienen altibajos, especialmente en el segundo trimestre, probablemente por la “resaca” vacacional de Navidades.

- Hay asignaturas que se sitúan en rangos de puntuación diferentes a lo largo del curso. El alumnado encuentra más fáciles asignaturas como Educación Física, Música, Educación Plástica y Visual o incluso Biología y Geología (rango 6-7). Algo más complicadas: Física y Química, Geografía e Historia, Valenciano o Inglés (rango 5-6), y definitivamente hay disciplinas muy complicadas para ellos: Matemáticas y Castellano (rango 5 o <5).

- Esta última conclusión se refleja en la evolución de aprobados en las distintas asignaturas a lo largo del curso:
  1. La mayor parte de asignaturas obtienen mayores porcentajes de aprobados en el tercer trimestre, respecto del primero, y en la mayoría de estas la evolución de aprobados es ascendente. Sólo dos asignaturas obtienen prácticamente el mismo número de aprobados al final (3r trimestre) que al principio (1r trimestre): Valenciano y Castellano.
  2. El ámbito artístico-expresivo (Ed. Física, Ed. Plástica y Visual y Música), el ámbito científico (Biología y Geología, Física y Química) y el ámbito social (Geografía e Historia) alcanzan un porcentaje de aprobados que supera el 75% al finalizar el curso.
  3. Todo el ámbito lingüístico (Primera Lengua Extranjera: Inglés, Valenciano y Castellano) y las Matemáticas se mueven en la horquilla del 60% al 70% de aprobados, salvo en este caso Castellano que supera cuanto apenas el 50%, corroborando lo complicada que resulta esta disciplina para alumnado de 14-15 años.
- El porcentaje de alumnado que promocionaría en cada trimestre también es un dato a considerar: en torno al 45% del alumnado promocionaría en el 1r y 2º trimestre, pero en el 3r trimestre los alumnos y alumnas se esfuerzan considerablemente y llegan a promocionar algo más del 60%. Además luego saben que tienen la extraordinaria para los que no se han esforzado lo suficiente.

- En definitiva, el alumnado es bastante predecible en cuanto a su comportamiento, la media de calificaciones de las asignaturas que obtenga un alumno o alumna en el primer trimestre no variará ostensiblemente en el tercer trimestre mucho, unas 2 décimas más.

- Como consecuencia de ello, el tamaño del efecto del “curso” es muy pequeño d=0,14. Si se hace por asignaturas, salvo una de ellas (Física y Química, d=0,58), el tamaño del efecto es nulo o muy pequeño, en ningún caso supera d=0,4 considerado como el valor que indica que un factor incide positivamente, en este caso en el aprendizaje. Y es que ya se sabe, el alumnado no quiere aprender.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Elaboración de las programaciones didácticas en ESO y Bachillerato

Prometí hacer la siguiente entrada sobre un estudio de calificaciones, pero mientras llega os comparto el documento que hemos realizado en el Departamento de Orientación del instituto para la elaboración de las programaciones en educación secundaria.
Está en valenciano, así que para los de fuera de Comunitat Valenciana, Catalunya o Balears necesitaréis de ayuda extra. Obviamente, los referentes normativos son propios de la Comunitat Valenciana y España, en su caso.



lunes, 29 de octubre de 2018

Resultados de aprendizaje: más allá del copia-pega

He vuelto aquí tras el verano y después de un inicio de curso realmente intenso. Mi propósito era retomar el blog en septiembre, pero ha sido imposible. Espero mantener una vez al mes una entrada a partir de ahora y deseo que lo disfrutéis y compartáis al máximo.
Este curso, me voy a centrar bastante en cuestionarios cognitivos, pero antes publicaré dos entradas. La primera de ellas es la de este mes, ya casi finalizado. Y la segunda, el mes que viene, sobre un estudio de calificaciones a lo largo de un curso de alumnado de 3º de ESO, pero ya vendrá. Al lío.

En la entrada de octubre me gustaría hablaros de los resultados de aprendizaje. Moon (2002) los define como “una declaración de lo que el estudiante se espera que conozca, comprenda y sea capaz de hacer al finalizar un período de aprendizaje”. Y en distintos países, en sus currículos, pueden recibir distintos nombres (metas de logro, objetivos de aprendizaje, indicadores de logro, estándares de contenido/aprendizaje, criterios de evaluación...). Todos ellos tienen en común que, además de aprendizajes esperados al finalizar un período formativo, son referentes para la evaluación, en algunos lugares prescriptivos (como el caso de España con sus criterios de evaluación) y en otros no.

En la infografía que he preparado tenéis la estructura general de un resultado de aprendizaje. Sólo recordar, que no siempre aparece un contexto, aunque precisamente es este elemento el que permite perfilar los criterios de evaluación (no confundir con los criterios de evaluación del currículo español) de una actividad o tarea. Y desafortunadamente, no siempre están redactados de forma clara y hay que hacer un esfuerzo de interpretación, y en la mayoría de veces de concreción, para que nos sean útiles.



Para sacarles todo el partido, nos será muy útil utilizar distintas taxonomías. La más conocida es la de Bloom, revisada por Anderson y Krathwohl en 2001, y que podéis ver en esta entrada. Hay otras para el dominio psicomotor como la de Simpson o Harrow, o para el dominio afectivo, Krathwohl. Y también otras taxonomías como la de Marzano y Kendall de 2007.

Usos prácticos

Sí, se puede (y se debe) ir más allá del uso del copia-pega para completar programaciones didácticas que sólo sirven para cumplir con unos requisitos burocráticos:
  1. Nos ayudan a cumplir con unos referentes de aprendizaje públicos, que han sido establecidos para todo el alumnado independientemente de su origen y estatus. Es decir, son de derecho, y no están al albur de empresas privadas, de colegios de pago o de "iluminatis" que piensan que lo que ellos enseñan es mejor que cualquier otra cosa, cosa que a veces podría ocurrir...pero hay que dar garantías siempre.
  2. Sirven como referencia para las adaptaciones que se debe proporcionar a un grupo de alumnos o un alumno individualmente. Algunos incluso mantienen una relación longitudinal a lo largo de toda la etapa para facilitar estas adaptaciones (caso de los decretos de Ed. Primaria, ESO y Bachillerato de la Comunitat Valenciana). Es interesante la apreciación que se hace en Sánchez Serrano (2016) en la aplicación del Diseño Universal de Aprendizaje al currículo, y en concreto a la separación de las metas (acción y contenido) y los medios (contexto) que aparecen en estos resultados de aprendizaje o a la determinación de la red de aprendizaje principal (afectiva, estratégica o cognitiva).
  3. Podemos establecer metas de aprendizaje claras para nuestro alumnado, monitorizar el aprendizaje respecto a éstas y proporcionar feedback efectivo que les ayude a aprender más y mejor aquello no consolidado, a establecer mejores estrategias de enseñanza y aprendizaje y a autoevaluarse.
  4. Son ideales para graduar los aprendizajes (y para ello hay que utilizar esquemas como las taxonomías) según su dificultad y complejidad, y así alinear las puntuaciones que se obtengan de las diferentes pruebas e instrumentos con escalas descriptivas de aprendizaje.
  5. Por último, sirven para el diseño de instrumentos de evaluación. En las rúbricas (escalas de valoración o listas de cotejo) para especificar las características o atributos de la actividad o tarea que se va a evaluar. En los cuestionarios cognitivos, a redactar ítems (preguntas) alineadas totalmente con los referentes y, como aspecto más técnico, a elaborar matrices de especificaciones.
Seguro que se os ocurren más utilidades. Para mí estas son las más relevantes.

Referencias

En la entrada sobre la Taxonomía de Bloom tenéis las referidas a las taxonomías. Además...

Moon, J.(2004). Linking levels, learning outcomes and assessment criteria.Bologna Seminar on ‘Using Learning Outcomes’ Edinburgh, United Kingdom, 1-2 July 2004. http://www.bologna-bergen2005.no/ (sección “Seminars”).

Sánchez Serrano, J.M. (2016). Diseño del Currículum desde el enfoque del Diseño Universal para el Aprendizaje. En Carmen Alba Pastor (Coord.), Diseño Universal para el Aprendizaje:  Educación para todos y prácticas de enseñanza inclusivas, pp. 59-88. Madrid: Morata.

domingo, 15 de julio de 2018

¡Feliz verano!

Sí, se acercan las vacaciones para los docentes. Aún dando los últimos coletazos a un curso maravilloso, 2017-18, donde he podido descubrir y disfrutar junto a los alumnos y alumnas y mis compañeros y compañeras. Ha sido un placer compartir inquietudes profesionales y personales, escuchar y hablar sobre los proyectos, intereses e inquietudes de alumnos/as, también de sus  dificultades en la vida (unas académicas y otras de vida), intentar mediar, pasármelo de miedo en las salidas extraescolares...Al curso que viene más y mejor.

Quería aprovechar esta última entrada del curso para varias cosas.

En primer lugar, gracias a todos los lectores. En este curso el blog ha superado las 10.000 visitas, en dos cursos. Gracias también a los lectores de otros países: de América del Sur y del Norte y Europa. Para mí es un logro, en un blog de temática muy específica y dirigida a profesionales de la educación fundamentalmente. Mil gracias, de verdad. Me anima a seguir con esto, sin ningún otro afán que divulgar los aspectos más relevantes de la evaluación educativa y hasta el momento, dentro de ésta, de la evaluación de los aprendizajes.

En segundo lugar, os invito a participar. ¿Cómo?
  • Comentando las entradas del blog:  estoy seguro de que otros lectores estarán encantados de leer vuestras aportaciones. No hace falta que estén fundamentadas en nada, más que en vuestra experiencia e intuición profesional.
  • Suscribéndoos al blog: hay una pestaña para eso en el menú de la derecha.
  • Enviándome vuestro correo electrónico para añadiros a las noticificaciones por correo, hasta que decidáis daros de baja.
  • Solicitando alguna temática que os interese tratar en las próximas entradas.
  • Participando como autor/a del blog. Sólo tenéis que decírmelo y estaré encantado de que participéis.
En tercer lugar, pero no menos importante. Quisiera dar las gracias a todos los centros educativos de educación infantil y primaria e institutos de educación secundaria, por la oportunidad que me han dado en este curso de participar en sus proyectos de formación sobre evaluación. Sigo aprendiendo de y con vosotros.

Ahora a descansar, a recargar energía. A desconectar del trabajo y reconectar con el Universo.
¡Viva la Revoluación!
Un abrazo muy grande.